
Alberto Contador no estará en el próximo Tour de Francia. Sus organizadores han decidido excluir a su equipo, el Astaná, de todas las carreras que organiza ASO, su empresa madre. La entidad francesa ha subrayado que no hay nada contra el corredor español, que creen que es un ciclista limpio, e incluso dejan abierta la posibilidad de que pudiera disputar el Tour con el maillot de otro equipo. Contador no ha querido pronunciarse todavía sobre esta posibilidad.
El Tour no se cree que el Astaná haya renovado sus métodos. Ya confiaron el año pasado cuando el suizo Marc Biver heredó el equipo de Manolo Saiz, dijo que lo había reformado y luego sufrió el escándalo del positivo de Vinokourov que conllevó la expulsión del equipo. Johan Bruyneel, el nuevo mánager del Astaná, también dice que lo ha limpiado, pero los organizadores del Tour no se fían del mánager belga. Eso sí, también han dicho que si observan que Astaná no comete errores durante este año, invitarán al equipo en la edición 2009.
Contador ya se perdió el Tour del 2006 cuando fue vetado el Astaná (sucesor del Liberty) de Manolo Saiz. Alberto reconoció que había estado en el lugar inadecuado y en el momento inoportuno. Lamentablemente ha chocado con la misma piedra. El Tour no quiere cometer el mismo error.
Por segunda vez el Tour partirá sin el dorsal número uno. El antecedente fue el mismo año pasado, con Óscar Pereiro. Dos españoles. Pero sería un error caer en la tópica tirria antifrancesa. A los franceses no les tembló el pulso para vetar al italiano Basso o al alemán Ullrich. No van contra los españoles, sino contra las prácticas dopantes que los equipos no saben erradicar. Por eso disponen sus propias medidas.
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