
Casey Stoner demostró ayer en Jerez que el uno que luce en su carenado como flamante campeón del mundo de MotoGP no es fruto de la casualidad. Y que tampoco lo alcanzó sólo por disponer del mejor paquete moto-neumáticos (Ducati-Bridgestone). Otra prueba irrefutable de ello es que sus nuevos compañeros de marca, Melandri, Elías y Guintoli, naufragaban mientras él volaba sobre el asfalto mojado de Jerez para imponerse, con 1,3 segundos de margen sobre Valentino Rossi, en la tanda oficial de cuarenta minutos en la que se puso en juego un BMW para el más rápido. A día de hoy, él es el amo y señor de la clase reina.
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